Sergio Ariel Pinto llevaba una vida normal hasta la madrugada del 1 de noviembre de 2008. Harto de los robos en barrio Belgrano, cuando escuchó los gritos salió a la calle con su escopeta y le disparó a un joven que, aparentemente, había intentado asaltar a un taxista. La ola de perdigones tumbó al muchacho, que no volvió a levantarse. Y Pinto fue, por primera vez, a la cárcel.
El hombre continuará preso. Ayer, luego de un juicio abreviado, fue condenado a ocho años de prisión.
Las vocales de la sala VI de la Cámara Penal, Marta Cavallotti y Alicia Freidenberg, escucharon el planteo que realizó el abogado defensor, Mario Mirra, que pretendía un juicio abreviado. Tras esto, el acusado confesó el hecho y contó lo que había ocurrido.
La fiscala de Cámara, Juana Elena Prieto de Sólimo, propuso la pena, que fue aceptada por el tribunal. Pinto estaba detenido desde la madrugada del homicidio.
Según la investigación, todo se originó cuando Pedro Jorge Lara recogió en su taxi Fiat Uno a tres pasajeros. Los jóvenes le pidieron al chofer que fuera hasta una plaza ubicada en barrio San Alberto, a la altura de Jujuy al 3.400.
En el trayecto, uno de los muchachos sacó una pistola y encañonó al taxista. Luego, le dijeron que condujera hasta Melián de Leguizamo y Alem, una oscura zona situada a metros del canal Sur.
Luego del robo, los ladrones huyeron. Dos de ellos cruzaron el canal; el otro fue hacia el lado opuesto. Aparentemente, fue entonces cuando Pinto intervino. El hombre sacó su escopeta calibre 12 y disparó. La víctima fue identificada como José Ariel Villa, de 17 años. El muchacho no tenía armas cuando recibió el tiro y estaba en plena carrera, según constataron los investigadores a cargo de la fiscala Adriana Giannoni. Ayer, Pinto escuchó la sentencia. El hombre, que trabajaba como empleado en una empresa de seguridad privada, recibió el mínimo de la pena prevista para el homicidio simple.